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Fat Veggies nace desde la pasión. Desde una cocina profundamente conectada con el territorio, la estacionalidad y el producto local. Aquí, la verdura no es acompañamiento: es protagonista. La propuesta es vegetal, artesanal, cambiante y muy viva. Y eso, en el día a día de un restaurante, supone un reto constante.
Trabajar con una carta dinámica, proveedores locales y una filosofía de aprovechamiento total exige flexibilidad, rapidez y herramientas que acompañen, no que frenen. En ese punto es donde la tecnología se convierte en un aliado clave para que la creatividad no choque con la operativa.
Fat Veggies es un proyecto donde todo cambia: el producto, la carta, el clima y la inspiración. Para sostener esa dinámica sin perder control ni eficiencia, necesitaban un sistema ágil, intuitivo y fiable. Ahí es donde entra Last.app.
Juan Martini, propietario y cocinero de Fat Veggies, nos cuenta cómo la tecnología se ha convertido en parte esencial del día a día del restaurante.
En nuestro caso la tecnología es fundamental porque nuestra propuesta es muy dinámica. La carta cambia constantemente y si no tienes herramientas fáciles de usar, cada modificación se vuelve pesada y acaba frenando la operativa.
“Si el sistema es complicado, la tendencia es no cambiar las cosas”.
Necesitamos softwares que acompañen ese movimiento constante y nos permitan adaptarnos rápido sin que la gestión se convierta en un obstáculo.

Buscábamos principalmente soporte y facilidad de uso. En un restaurante, el TPV es un punto crítico: cualquier fallo impacta directamente en el servicio.
“Cuando dependes tanto de un sistema para cobrar y servir, cualquier mal funcionamiento es muy crítico”.
El soporte técnico y la atención al usuario de Last.app, mucho más cercana e inmediata, fue uno de los motivos clave para decidirnos por el cambio.
Last.app nos ha aportado fluidez y tranquilidad. Poder cambiar ítems de la carta o adaptar la propuesta de forma rápida e intuitiva encaja perfectamente con nuestra manera de trabajar.
“Nuestra oferta es muy dinámica y Last es muy intuitivo. Cambiar cosas es fácil y rápido”.
Eso nos permite centrarnos en cocinar, experimentar y cuidar el producto, sin que la herramienta nos frene.

Cuando el equipo tiene una herramienta que funciona bien, todo se vuelve más sencillo. La operativa es más ágil, el personal trabaja con más seguridad y el servicio fluye mejor.
“Los camareros tienen una herramienta fluida, dinámica y rápida, y eso se siente en el servicio”.
Al final, una buena experiencia para el equipo se traduce directamente en una mejor experiencia para el cliente. Y eso, en Fat Veggies, es fundamental.

