Cómo hacer crecer la tienda en línea de tu restaurante

Pasar de las plataformas de delivery a tu propia tienda te puede salir caro si no lo haces bien, así que te decimos cómo hacerlo bien. Así de sencillo.

Durante años, las plataformas de delivery fueron una especie de atajo dorado para muchos restaurantes. DiDi, UberEats, Rappi y compañía abrieron una puerta enorme: más visibilidad, más pedidos, más clientes y una forma rápida de empezar a vender fuera del local sin tener que construir todo desde cero.

Después de esa primera etapa de crecimiento, también llegó la parte menos cómoda de la historia. Comisiones, menos margen, poca relación directa con el cliente y la sensación de que el restaurante hace gran parte del trabajo, pero no siente que le compense.

Por eso, ha sido cuestión de tiempo que muchos negocios empezaran a hacerse una pregunta bastante lógica: si el cliente ya conoce mi restaurante y le gusta mi comida, que lo pida directamente conmigo. Ahí es donde entran las tiendas en línea para restaurantes.

No como una moda de los tecnólogos, sino como un canal propio para vender mejor, cuidar más la relación con el cliente y recuperar control sobre la experiencia.

Ahora bien, pasar de depender de plataformas de delivery a construir un canal propio no se hace de un día para otro. Tiene mucho sentido, pero también tiene sus riesgos. No basta con abrir una tienda en línea, subir el menú y esperar que los pedidos empiecen a caer solos.

Hay que comunicarlo bien, darle motivos al cliente para cambiar de hábito y hacer que la transición sea fácil. Así que hoy, vamos a ver cómo hacerlo de la mejor forma.

No cierres tus plataformas de golpe

Cuando abres tu propia tienda en línea, de repente se te enciende la llama del cambio y quieres mandarlo todo por los aires. Te entendemos, pero calma.

Lo más recomendable es mantener por un tiempo tus plataformas abiertas mientras empiezas a darle visibilidad a tu tienda. No se trata de cortar un canal de golpe, sino de irle enseñando poco a poco a tus clientes dónde quieres que pidan a partir de ahora.

Las plataformas todavía pueden ayudarte a captar pedidos, llegar a clientes nuevos y mantener volumen mientras tu canal propio va ganando fuerza. La clave está en usarlas como puente, no como destino final.

Tu objetivo durante esta fase tiene que ser que cada vez más clientes sepan que pueden pedirte directamente, que entiendan por qué les conviene hacerlo y que la experiencia sea lo bastante buena como para repetir.

Momento de comunicar por todos los medios

Muchos restaurantes abren su tienda en línea, la comparten una vez en Instagram y se quedan tranquilos, como si sus clientes funcionaran como una mente colmena. Por desgracia, no funciona así.

Si tienes una base de datos de clientes, puedes enviar un correo sencillo explicando que ahora también pueden pedir directamente desde tu página web. No hace falta hacer una campaña enorme, basta con contar la novedad de forma clara y, claro, añadir un pequeño incentivo para animarlo a probar; al fin y al cabo, no podemos negar que es lo que mejor funciona en estos momentos.

También puedes aprovechar los pedidos que todavía llegan desde plataformas para incluir un flyer dentro de la bolsa. Es una forma muy directa de decirle a alguien que ya te compró que la próxima vez puede hacerlo desde tu propio canal.

El mensaje puede ser muy simple. Algo como “en tu próximo pedido, hazlo directamente desde nuestra página web y llévate una entrada gratis” puede funcionar mejor que una explicación larguísima sobre márgenes, comisiones y estrategia digital.

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Dale un motivo para probar tu nuevo canal

Cambiar un hábito no siempre es fácil. Si alguien ya tiene la app de delivery instalada, ya tiene su dirección guardada y ya sabe cómo pedirte desde ahí, va a necesitar un pequeño empujón para probar otro camino. No porque no quiera ayudarte, sino porque todos tendemos a repetir lo que ya conocemos.

Por eso, durante la fase de lanzamiento, ayuda mucho ofrecer algún incentivo. Puede ser un descuento pequeño, entrega gratis, una entrada de regalo, una bebida, un postre o una promoción especial para los primeros pedidos. Tampoco hay que reinventar el hilo negro, aunque si tienes alguna idea que lleve rondándote la cabeza los últimos meses, probablemente sea el momento de probarla.

Una vez que lo probó, vio que funciona bien y recibió su comida sin complicaciones, la segunda compra será mucho más fácil. Ese primer pedido tiene mucho valor. No solo por la venta en sí, sino porque abre la puerta a que el cliente incorpore tu tienda a su rutina.

Comunícalo en redes, pero no lo dejes solo en redes

Tus redes sociales son importantes, claro. Instagram, TikTok, Facebook, Google Business Profile y tu propia página web deberían comunicar que ahora tienes tienda en línea.

Pero publicar una historia una vez no es una estrategia de lanzamiento. Durante unas semanas, tu tienda debería aparecer de forma natural y recurrente en tus canales. En historias, destacados, publicaciones, reels, biografía, menús físicos, letreros en el local, tickets, bolsas para llevar y cualquier otro punto donde tenga sentido recordarlo.

Lo importante es repetir el mensaje, aunque durante unos días pueda sentirse un poco pesado. Piénsalo como un empujón temporal: el lanzamiento de tu tienda tendrá más presencia durante las primeras semanas, y después podrás bajar el ritmo y convertirlo en una comunicación más puntual para que los nuevos clientes también se vayan enterando.

Puedes contarlo desde diferentes ángulos: que ahora pueden pedir directamente, que hay platillos exclusivos en tu tienda, que pedir desde tu página web ayuda al restaurante, que hay una promoción de lanzamiento o que el proceso es más fácil de lo que parece.

Diseña un menú pensado para vender directamente

Tu tienda en línea no tiene por qué ser una copia exacta de lo que tienes en las plataformas. De hecho, es mejor que no lo sea.

Debes destacar los platillos que mejor viajan, crear combos más rentables, añadir extras, ofrecer productos exclusivos o simplificar el menú para que el pedido sea más fácil de completar. No todos los platillos funcionan igual fuera del restaurante. 

También puedes usar tu tienda para mejorar el ticket promedio. Un menú para dos, un paquete familiar, un extra fácil de añadir o una recomendación bien colocada pueden ayudar mucho sin complicar la operación.

Al final, el delivery es un producto de comodidad y antojo. Muchas veces el cliente pide porque no le apetece cocinar o porque quiere darse un gusto. En ese contexto, puede estar más abierto a añadir algo más al pedido si tiene sentido.

Ojo, no se trata de subir el precio de todo el menú sin más. Se trata de probar combos, paquetes y ofertas que te ayuden a entender cómo puedes mejorar el margen sin perder atractivo para el cliente. El punto interesante está en encontrar ese equilibrio en el que el cliente siente que está recibiendo valor y el restaurante logra vender mejor.

La idea no es subir todo el menú y olvidarte. La idea es construir un menú que tenga sentido para tu delivery propio, que sea fácil de pedir, rentable para el restaurante y cómodo para cocina.

Haz que pedir sea fácil de verdad

La experiencia de compra importa muchísimo. Puedes tener una promoción buenísima, un menú muy bien pensado y una comunidad que te quiere, pero si pedir en tu tienda es complicado, vas a perder pedidos. Y lo peor es que muchas veces ni siquiera vas a saber cuántos estás perdiendo.

Antes de empujar fuerte tu tienda, prueba el proceso como si fueras cliente. Entra desde el celular, busca un platillo, añade extras, revisa el carrito, checa los horarios, mira cómo aparece el costo de entrega y llega hasta el momento de pago.

Si algo te parece confuso a ti, imagina a un cliente que solo quiere cenar rápido. La tienda tiene que ser clara, rápida y cómoda. El cliente debe entender qué puede pedir, cuándo lo va a recibir, cuánto le va a costar y cómo terminar la compra sin pensar demasiado.

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Aprovecha el salón y el para llevar

No hay mejor comunicación que alguien de tu equipo diciéndole a un cliente habitual, de forma natural, que ahora también pueden recibir pedidos directamente desde su página web. No hace falta dar un discurso. Basta con una frase sencilla cuando tenga sentido.

También puedes apoyarte en letreros pequeños en caja, códigos QR en la barra, mensajes en el ticket o tarjetas dentro de los pedidos para llevar. El contacto humano sigue siendo una de las herramientas más poderosas en restaurantes. Y si lo combinas con una tienda en línea bien comunicada, el mensaje llega mucho mejor.

Usa tus reservaciones como otro punto de contacto

Si trabajas con un sistema de reservaciones que envía correos o recordatorios automáticos, puedes aprovechar ese espacio para comunicar tu nueva tienda en línea.

No se trata de convertir el correo de confirmación de reservación en un anuncio gigante de promoción. La información importante de la reservación debe seguir siendo clara y fácil de encontrar.

Pero sí puedes añadir una pequeña mención durante unas semanas. Algo sencillo, como “si prefieres disfrutarlo en casa, también puedes pedir directamente desde nuestra tienda en línea”, puede funcionar muy bien.

Crea un pequeño momento alrededor del lanzamiento

Aprovecha el momento y disfrútalo, cuenta una historia y haz que tus clientes quieran escucharla, o al menos que no parezca una oferta 2x1 de leche del supermercado.

Una buena idea es crear una semana de lanzamiento con alguna promoción especial, platillos exclusivos, combos nuevos o una dinámica sencilla en redes. No hace falta armar una campaña enorme ni complicarle la vida a cocina con veinte cosas nuevas. Se trata de generar un pretexto para hablar de tu tienda y darle al cliente un motivo para entrar.

Puedes lanzar un menú disponible solo en tu tienda, regalar un postre en los primeros pedidos, crear un código especial para clientes habituales o hacer una pequeña acción con tu comunidad en redes.

Mide qué está funcionando

Una de las grandes ventajas de tener tu propia tienda en línea es que puedes entender mejor qué está pasando con tus pedidos.

No hace falta obsesionarse con mil métricas desde el primer día, pero sí conviene revisar algunos datos básicos. Cuántos pedidos entran, qué días funcionan mejor, qué productos se venden más, qué promociones se usan, cuál es el ticket promedio y cuántos clientes repiten.

Estos datos te ayudan a tomar mejores decisiones. Quizá descubres que la entrega gratis convierte mejor que un descuento. O que un combo en concreto sube mucho el ticket promedio. O que hay platillos que funcionan muy bien en el salón, pero no tanto en delivery. O que ciertos días tienes más demanda directa de la que pensabas.

Piensa en la recompra, no solo en el primer pedido

Conseguir que un cliente pruebe tu tienda es importante. Conseguir que vuelva es donde empieza el verdadero valor.

Una tienda en línea propia tiene mucho sentido cuando la usas para construir relación. Puedes activar promociones para segundos pedidos, enviar comunicaciones a clientes recurrentes, crear ofertas especiales para habituales o lanzar campañas puntuales en momentos de menor demanda.

No se trata solo de vender una vez sin pagar comisión. Se trata de construir un canal al que el cliente vuelva porque le resulta cómodo, porque recibe valor y porque siente que pedir directamente tiene sentido.

La lealtad no siempre empieza con un programa de puntos muy elaborado. A veces empieza con una buena experiencia, una comunicación clara y una razón sencilla para volver.

Entonces, ¿hay que abandonar las plataformas?

Pero entonces, ¿debería cerrar mañana mi cuenta de DiDi, UberEats y Rappi? No, claro que no, al menos no mañana. Las plataformas pueden seguir teniendo un papel dentro de tu estrategia. Pueden ayudarte a captar clientes nuevos, ganar visibilidad o mantener volumen en determinados momentos.

El problema no es estar en plataformas. El problema es depender por completo de ellas. Tu tienda en línea te permite equilibrar la balanza. Te da un canal propio, más margen, más datos y más control sobre la experiencia. Pero para que funcione, hay que empujarla, cuidarla y optimizarla igual que cuidarías cualquier otra parte importante de tu negocio.

La transición no va de apagar un interruptor. Va de mover poco a poco a tus clientes hacia un canal donde tú tienes más capacidad de decidir. Y eso, en un contexto donde los márgenes cada vez están más ajustados, tiene mucho valor.

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