

Desde hace 18 años, la marca apostó por democratizar un producto que entonces era caro y exclusivo, convirtiéndolo en una experiencia accesible, divertida y llena de sabor. Hoy, con 35 locales en España y Andorra y una fuerte apuesta por el delivery, Miss Sushi es un referente que ha sabido crecer con los pies en la tierra sin renunciar a su identidad.
Pero detrás de esa experiencia desenfadada hay una operativa compleja que necesita precisión, control y agilidad. Y es ahí donde la tecnología se convierte en una aliada clave.
Miss Sushi no ha llegado hasta aquí por casualidad. Tras años de evolución, desde el papel y boli hasta sistemas que ya no daban respuesta a un negocio multicanal, la marca necesitaba una solución que conectara todo su ecosistema operativo. Ese punto de inflexión llegó con Last.app.
Yolanda Labella, directora de marketing de Miss Sushi, nos cuenta cómo ha sido ese cambio.
Venimos de muchos años de evolución. Miss Sushi empezó siendo totalmente manual y luego pasó por distintos TPV que no nos daban una visión completa del negocio. Nos faltaba conexión entre sistemas, control total del delivery y una herramienta que realmente abarcara y se integrara con todo lo que necesitábamos.
“Habíamos probado otros sistemas que no eran 360. No lo conectaban todo”.
Con el volumen que tenemos, sobre todo en delivery, eso ya no era viable.

Last.app es el corazón de nuestra operativa. Es el TPV central del que sale toda la información y con el que está conectado absolutamente todo: stock, QR digitales, tienda online y plataformas de delivery.
“Ya no podríamos trabajar sin esto”.
Si un producto se acaba, desaparece automáticamente de la carta digital. Todo está automatizado y eso ahorra muchísimo tiempo y errores.
Desde la central, Last.app nos da algo imprescindible para una marca con muchos locales: control total y cambios en tiempo real. Al tenerlo todo conectado, cualquier modificación de carta, precio o producto se gestiona de forma centralizada y se replica automáticamente en todos los restaurantes y canales.
“Si lanzamos un nuevo producto o hacemos un cambio en la carta, lo hacemos una sola vez y se actualiza en todos los locales”.
En el restaurante esto se traduce en tranquilidad y eficiencia, especialmente en delivery. Todo está sincronizado con los partners, evitando errores, duplicidades o productos que ya no están disponibles.
Antes, cada cambio suponía revisar cartas, plataformas y sistemas uno a uno. Ahora, la operativa es mucho más ágil y el equipo puede centrarse en lo importante: dar un buen servicio y que la experiencia del cliente sea excelente.

Es intuitivo y fácil de aprender. Tenemos muchísima rotación de empleados y nunca hemos tenido quejas.
“Es súper intuitivo, lo aprendes enseguida”.
Y para el delivery, que representa el 80% de nuestras ventas, es fundamental. No todos los TPV saben integrarse bien con los partners y gestionar ese volumen de pedidos.
“Necesitábamos agilidad y eficacia con Glovo, Uber y otros partners, y eso Last.app lo hace muy bien”.

