Plataformas de delivery vs. tienda online: ¿qué conviene más a tu restaurante?

Las plataformas de delivery, las tiendas online y los integradores no hacen lo mismo. Te contamos qué aporta cada uno, sus ventajas y desventajas, y cómo hacer que trabajen juntos.
Plataformas de delivery frente a tienda online propia para restaurantes

Si tienes un restaurante y quieres empezar a vender a domicilio, probablemente los primeros nombres que te vienen a la cabeza sean Glovo, Uber Eats o Just Eat. Y tiene sentido. Son plataformas que ya utilizan millones de personas para decidir qué comer, descubrir restaurantes y hacer pedidos sin moverse del sofá.

Pero el delivery no se limita a estar presente en estas aplicaciones. También puedes vender desde tu propia tienda online, gestionar los pedidos directamente desde tu TPV y construir una estrategia que te permita llegar a nuevos clientes sin depender siempre de intermediarios.

La clave está en entender que las plataformas de delivery, las tiendas online y los integradores no hacen lo mismo. Cada herramienta resuelve una parte diferente del negocio y, cuando se combinan bien, pueden ayudarte a vender más, mejorar tus márgenes y hacer que el servicio funcione sin complicaciones.

Vamos a ver qué aporta cada una, sus ventajas y desventajas, y cómo puedes hacer que trabajen juntas.

1a opción: Plataformas de delivery

La principal ventaja de plataformas como Glovo, Uber Eats o Just Eat es bastante sencilla. Te permiten vender donde la mayoría de consumidores ya están buscando qué comer.

Imagina que acabas de abrir una hamburguesería. Tienes una buena carta, haces unas hamburguesas increíbles, pero todavía no te conoce demasiada gente. Conseguir que alguien busque tu restaurante directamente en Google sería prácticamente un milagro.

En cambio, al aparecer en una plataforma de delivery, entras en un marketplace donde miles de personas buscan restaurantes cada día. Tu negocio puede aparecer entre sus opciones sin que hayan oído hablar de ti anteriormente.

Además, según el servicio contratado, estas plataformas pueden facilitarte otros aspectos del delivery, como el procesamiento de pagos, la gestión de pedidos o el acceso a repartidores. Esto permite empezar a vender a domicilio sin tener que organizar toda la infraestructura por tu cuenta.

El problema es que no eres el único restaurante

Estar en un marketplace te da acceso a muchos clientes, pero no estás solo, compites contra todos.

Y esto se nota especialmente en las grandes ciudades. En Barcelona o Madrid, por ejemplo, una persona que busque hamburguesas puede encontrarse con decenas de restaurantes que ofrecen algo parecido. Estar presente en la plataforma ya no es suficiente. También necesitas conseguir que el cliente te elija.

Aquí es donde entran en juego elementos que a veces se pasan por alto. Las fotografías de tus platos son tu escaparate. El cliente no puede probar tu comida ni oler lo que sale de cocina. Decide, en buena parte, por lo que ve. Tener fotografías atractivas, bien iluminadas y que representen fielmente tus productos puede marcar una diferencia importante.

También necesitas trabajar la identidad de tu restaurante. Tu nombre, el diseño de tu carta, las descripciones y la selección de productos tienen que transmitir qué hace especial a tu propuesta. Si tu restaurante tiene personalidad, intenta que no desaparezca al entrar en una aplicación de delivery.

Y, por supuesto, están las reseñas. Un restaurante con buenas valoraciones transmite confianza a alguien que todavía no lo conoce. Ofrece una buena experiencia, cuida los tiempos y el empaquetado, responde a las opiniones cuando sea posible y anima a tus clientes satisfechos a dejar reseñas honestas. Siempre sin ofrecer incentivos a cambio de valoraciones positivas.

¿Cuáles son las desventajas de las plataformas de delivery?

La más conocida son las comisiones. Las plataformas cobran por los servicios que ofrecen y, dependiendo del contrato y del modelo de reparto, estos costes pueden representar una parte importante del valor de cada pedido.

Estas son las comisiones de referencia de Glovo, Uber Eats y Just Eat en España, a octubre de 2026.

PlataformaReparto de la plataformaReparto propioRecogida en local
Glovo30 %15 %15 %
Uber Eats30 % (33 % Uber One)15 % (13 % Uber One)15 %
Just Eat25–30 % aprox.15 % + 0,30 € por pedidoSegún contrato

Glovo y Uber Eats publican estas tarifas en sus webs para España. Just Eat confirma el 15 % + 0,30 € con reparto propio; su rango de reparto gestionado por la plataforma es una estimación de mercado, no una tarifa oficial publicada. Los importes pueden variar según el contrato.

Pero hay otra desventaja que no siempre se tiene tan presente. La experiencia de compra y buena parte de la relación con el cliente están en manos de un tercero. Aunque puedes personalizar ciertos elementos, tienes que adaptarte a las reglas y limitaciones del marketplace.

Además, el acceso a los datos del cliente y las posibilidades de comunicarte directamente con él suelen ser más limitados. Puede que alguien te haya pedido cinco veces y, aun así, siga entrando en la aplicación para decidir dónde cenar cada viernes.

Las plataformas son un gran canal para captar clientes, pero confiar toda tu estrategia de delivery a ellas implica depender de sus condiciones, su visibilidad y sus comisiones.

2a opción: Tienda online propia

Ahora vamos al otro lado. Imagina que esa hamburguesería lleva un tiempo funcionando. La gente ya conoce el restaurante, algunos clientes repiten cada semana y muchos llegan buscando directamente su nombre.

En ese momento, tiene mucho sentido preguntarse por qué esos clientes habituales deberían seguir pasando por una plataforma intermediaria para hacer sus pedidos.

Aquí es donde entra tu propia tienda online. Una tienda online para restaurantes permite que los clientes consulten tu carta, elijan sus productos y hagan pedidos directamente a tu negocio, sin necesidad de entrar en un marketplace externo.

Más margen por cada pedido

La primera ventaja está en el margen. Aunque una tienda online también tiene costes de mantenimiento, procesamiento de pagos y, dependiendo del proveedor, comisiones por venta, estos suelen ser inferiores a los de los grandes marketplaces.

Eso significa que puedes conservar una mayor parte del importe de cada pedido, especialmente cuando se trata de clientes que ya conocen tu restaurante y no necesitas pagar a un intermediario para que vuelvan a encontrarte.

Eso sí, conviene hacer los números completos. Si ofreces reparto a domicilio, tendrás que contemplar también el coste de entrega, ya sea con repartidores propios o con un servicio externo. Y si inviertes en publicidad para atraer clientes a tu tienda, ese coste también forma parte de la operación.

Tu restaurante, tu identidad y tu experiencia de compra

Esta es otra de las grandes ventajas de tener una tienda propia y, probablemente, una de las más importantes a largo plazo. Cuando un cliente compra directamente a tu restaurante, puedes construir una experiencia mucho más coherente con tu marca.

Desde el diseño de la página y las fotografías hasta la presentación de los productos, las promociones o el proceso de pago, tienes mucha más capacidad para decidir cómo quieres que se muestre tu negocio.

No necesitas adaptar toda tu identidad a la interfaz de un tercero. Puedes cuidar los pequeños detalles que hacen que un cliente reconozca tu restaurante, se sienta cómodo comprando y quiera repetir.

También reduces tu dependencia de los cambios que puedan introducir las plataformas en sus aplicaciones, promociones o condiciones comerciales. Y cuando algo falla durante la compra, tienes mayor capacidad para revisar y mejorar el proceso.

Naturalmente, si utilizas un servicio externo para el reparto, esa parte de la experiencia también dependerá de cómo trabaje tu proveedor logístico. Pero el canal de venta, la comunicación comercial y buena parte del recorrido del cliente están mucho más bajo tu control.

Con Last Shop, por ejemplo, puedes personalizar la tienda con los colores, fotografías y tipografías de tu restaurante, ofrecer delivery y recogida, y recibir los pedidos directamente en el TPV de Last.app.

La desventaja: nadie entra en una tienda que no conoce

Aquí aparece la principal diferencia respecto a los marketplaces. Abrir una tienda online no significa que los clientes vayan a llegar automáticamente. No tienes miles de personas explorando restaurantes dentro de una aplicación. Ahora eres tú quien tiene que dar visibilidad a tu canal.

Si alguien todavía no conoce tu restaurante, lo más probable es que tampoco busque tu tienda online.

Por eso, una tienda propia funciona especialmente bien cuando ya tienes una clientela fidelizada, personas que saben quién eres, disfrutan de tu comida y tienen motivos para volver.

También puede funcionar para captar clientes nuevos desde Google, redes sociales o campañas publicitarias, pero conseguir esas visitas requiere trabajo.

La tienda online no sustituye por sí sola a una estrategia de captación. Necesitas darla a conocer, comunicar sus ventajas y conseguir que comprar directamente resulte tan sencillo como hacerlo desde una aplicación de delivery.

El comodín: todos tus pedidos, una misma operativa

Hasta ahora hemos hablado de cómo conseguir pedidos. Pero queda una parte importante, qué ocurre cuando empiezan a llegar.

Imagina que trabajas con Glovo, Uber Eats y Just Eat. Tienes una tablet para cada plataforma, cada una con sus notificaciones, y además debes atender los pedidos de sala y para llevar.

En mitad del servicio se acumulan los pedidos, suena una de las tablets, se agota un producto y alguien tiene que actualizar la disponibilidad en varios sitios. No es precisamente la mejor forma de trabajar cuando cocina ya tiene suficiente trabajo.

Para evitarlo existen los integradores de delivery. Un integrador conecta las diferentes plataformas con el sistema de gestión de tu restaurante, normalmente el TPV, para que los pedidos lleguen a un mismo lugar.

En vez de gestionar varias aplicaciones de forma independiente, puedes trabajar con los pedidos de tus distintos canales desde una operativa centralizada.

¿Qué ventajas tiene utilizar un integrador?

La más inmediata es que reduces el trabajo manual. Los pedidos pueden entrar automáticamente en el TPV, con sus productos, modificaciones e información correspondiente, sin tener que volver a introducirlos a mano.

Esto también disminuye el riesgo de equivocaciones. Cuando tienes que copiar pedidos entre diferentes sistemas, es más fácil olvidar un extra, confundir un producto o perder tiempo comprobando información.

Otra ventaja es poder gestionar mejor los catálogos y la disponibilidad de tus productos. Dependiendo de la integración, puedes actualizar información desde el sistema de tu restaurante y sincronizarla con las plataformas conectadas.

El integrador de delivery de Last.app permite conectar canales como Glovo, Uber Eats y Just Eat con el TPV para recibir los pedidos en un único sistema y trabajar de forma coordinada con el resto del restaurante.

Eso sí, un integrador tampoco hace magia. No te proporciona clientes nuevos ni elimina las comisiones de las plataformas. Y algunas funciones, como determinadas promociones, cancelaciones o configuraciones de reparto, pueden seguir gestionándose desde los portales de cada marketplace.

Su función es otra: hacer que los canales de venta que ya utilizas no añadan complejidad innecesaria al servicio.

Entonces, ¿qué software de delivery necesita tu restaurante?

La respuesta depende de lo que quieras conseguir, porque no todas estas herramientas resuelven el mismo problema.

HerramientaPrincipal ventajaPrincipal desventaja
Glovo, Uber Eats y Just EatVisibilidad y acceso a potenciales clientes que todavía no te conocenComisiones, competencia y menor control sobre la relación con el cliente
Tienda online propiaMás control sobre tu marca, relación directa con el cliente y menores costes de intermediaciónTienes que trabajar tu propia visibilidad y fidelización
Integrador de deliveryCentraliza los pedidos y conecta los canales con la operativa del restauranteNo genera demanda ni sustituye los servicios de venta o reparto

Lo interesante es que no tienes por qué elegir únicamente una.

Un restaurante puede utilizar los marketplaces para llegar a clientes nuevos, su tienda online para fomentar la compra directa y un integrador para gestionar todos esos pedidos sin complicar el trabajo del equipo.

Así, cada herramienta tiene una función clara dentro del negocio.

Nuestra recomendación: combinar plataformas y tienda online

Uno de los errores más habituales es pensar que abrir una tienda online significa que tienes que abandonar inmediatamente las plataformas de delivery. Y no tiene por qué ser así. De hecho, si ya trabajas con Glovo, Uber Eats o Just Eat, lo más recomendable suele ser mantener ambos canales en paralelo durante un tiempo.

Las plataformas pueden seguir aportándote visibilidad y nuevos clientes mientras empiezas a trabajar el crecimiento de tu canal propio. Durante esta etapa, tu objetivo debería ser que cada vez más personas conozcan tu tienda online y sepan que pueden hacerte pedidos directamente.

Puedes empezar comunicándolo a tus clientes habituales, añadiendo la tienda a tu página web y redes sociales, dándole visibilidad desde tu restaurante y ofreciendo incentivos para que la prueben. Si incluyes información promocional en pedidos gestionados por plataformas, comprueba antes sus condiciones comerciales y respeta las normas de privacidad.

Con el tiempo, puedes conseguir que una parte de los pedidos de tus clientes recurrentes pase a realizarse directamente a través de tu tienda online, mientras mantienes los marketplaces como una vía para captar nuevas ventas.

No necesitas cerrar un canal para hacer crecer el otro. Y tampoco deberías medir el éxito únicamente por cuántos pedidos consigues trasladar. Lo importante es mejorar la rentabilidad del conjunto y reducir tu dependencia de intermediarios sin perder clientes por el camino.

Si quieres profundizar en esta parte, tenemos una guía específica sobre cómo hacer crecer la tienda online de tu restaurante, con ideas para darla a conocer, incentivar las primeras compras y conseguir que tus clientes vuelvan.

Tienes que medir para elegir

Hay algo que merece la pena revisar antes de decidir qué canal quieres potenciar. No todos los pedidos tienen el mismo valor para tu negocio.

Un pedido de 30 € desde una plataforma puede dejarte un margen diferente al de otro pedido de 30 € realizado directamente en tu tienda online. Dependerá de las comisiones, los costes de reparto, los descuentos aplicados y lo que te cueste conseguir ese cliente.

Por eso es importante analizar cuánto te deja realmente cada canal, no solo cuánto factura. También conviene fijarse en la frecuencia de compra, el ticket medio, el volumen de nuevos clientes y cuántos vuelven a pedir. Las plataformas pueden aportarte más descubrimiento, mientras que el canal propio puede ayudarte a construir una relación más rentable con los clientes habituales.

Y no olvides la operativa. Si recibir más pedidos significa saturar cocina, acumular retrasos y empeorar las valoraciones, puede que estés creciendo en volumen sin mejorar el negocio.

El objetivo es que el delivery sea rentable y que tu restaurante pueda gestionar la demanda sin perder calidad en el servicio.

Ya sabemos que compararse con otros no está bien, pero queríamos contarte por qué Last.app es la mejor opción
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